A menudo me canso de hacerte
caso, de tratar en vano de no caer en tentaciones. Mi vida sin ti siempre fue
más cómoda, divertida y libre. ¿Crees que no me da vergüenza caer al levantar
mi rostro ver siempre tu sonrisa condescendiente y comprensiva? ¿Crees que no tengo orgullo
que no me siento mal cada vez que te fallo y no poder evitar el volverte a
fallar? Cada día tengo más y más dudas y miedo de terminar dependiendo de ti,
como el “opio” que dice Nietzche que tú eres. Cada vez siento más vergüenza de
admitir que soy de los tuyos. Me cuesta estar siempre confiado, ser noble y
generoso, ser comprensivo… Cansa seguir tu ejemplo… No veo señales, ni pruebas,
estoy cansado de pedir y de no recibir nada… Estoy harto de que dirijas mi
vida… No entiendo algunas cosas de tu palabra; me cansan los ritos y las
reuniones “obligatorias”. Puedo valerme sin ti… ¿Por qué no me dejas en paz?...
No te preocupes. Se lo que
sientes yo también. Yo también tuve miedo y dudas. Yo también pedí que me
quitaran el yugo de mi destino, desee no tener esa responsabilidad. Yo
realmente tenía al mundo sobre mis hombros… No te preocupes si no me entiendes.
Yo les hablé de mi amor día y noche a mis apóstoles, escuchaban todas mis
parábolas, y sin embargo estaban más preocupados en quién se sentaría a mi
derecha al final de los tiempos o sobre cuántas veces se debía perdonar… Nunca
me entendieron de verdad. No te avergüences si a veces me ignoras. Pedro, mi
roca fuerte, mi sucesor, me negó… y varias veces!... Y a pesar de ello le
confié el mundo y la obra de mi Padre… No me creas nunca que no comprenderé
cada una de tus caídas, arrebatos y traiciones… Yo perdoné al que me traicionó,
al que me negó, a los que me insultaron, a los que me asesinaron… ¿Qué es tu
ofensa? Nada… Y aunque no te parezca justo que yo te perdone, siempre aunque tu
sigas cayendo en lo mismo, mi misericordia supera tu concepto de justicia.
No te avergüences cuando
necesites “pruebas” de mi poder. Tuve que hacer milagros para que mi gente me
reconociera y me siguiera… ¡Tuve que aparecerme resucitado ante ello para que
comprendieran y dejaran de dudar de mi con mi muerte! Y si no me reconoces allí
ante ti, en el dolor y el llamado de los que te necesitan, que más da… nadie me
reconoció como el Cristo cuando andaba entre los hombres.
No te preocupes si tienes pocos
amigos, muchos dijeron ser míos hasta el final y ya ves. No te preocupes si
tienes que reaccionar mal y amargarte a veces. Yo les patee el trasero a esos
desubicados irrespetuosos cuando invadieron el templo de mi Padre. De vez en
cuando la ira es necesaria para comprender que el amor que de mi heredaste es
infinito a pesar de tu humanidad imperfecta y que es ese amor mi huella en ti y
el sendero que te devolverá a mi algún día. No te sientas mal cuando te veas
solo, incomprendido, rechazado, golpeado
e insultado, yo o que nadie se lo que es eso… y tú lo sabes. Cuando te parezca
inútil lo que haces y que no avanzas mucho a pesar de todo su esfuerzo yo sentí
lo mismo, miedo, dolor y frustración en cada caída rumbo a mi muerte.
No te preocupes si tus sueños
son muy grandes y alterados, o de que va a ser difícil lograrlos. Yo morí
intentando cumplir el mío. ¡Elegí a 12 para cambiar a miles de millones y para
hacer un mundo mejor! ¡Eso si es una locura!, y mira, ya voy 2000 años y tengo
para rato. Además llegué a ti. Cuando duden de ti a pesar de ser honesto
contigo mismo y con los demás, a pesar de ser coherente y obrar adecuadamente.
Ya somos dos. Cuando te acusen de ser subversivo y te anulen sólo por auténtico,
innovador y querer o mejor para todos. Cuando pisoteen tu sencillez, tu
ingenuidad y al niño que llevas dentro, cuando a nadie le importe tus buenos
sentimientos únete a mi club.
No te preocupes por ser débil o
tonto que te haga parecer el llorar, el estar triste, el andar sólo, el andar
sólo, el hablar sólo…Deja que piensen lo que quieran, tu y yo sabemos cual es
la verdad de tu alma y de tu soledad.
Si eres confiado, generoso e
ingenioso o eres sujeto de tentaciones de necesidades. No te preocupes, yo pasé
por todo eso, y aunque a veces terminé sufriendo por se auténtico y aceptar lo
que soy y mis responsabilidades, que bien se siente ser siempre lo que uno es…
No te preocupes si eres débil y tienes miedo del sufrimiento o si eres cobarde
a veces, hijo mío, yo también dudé ante la muerte
Y si caes por el peso de tu
dolor, no importa, yo caí varias veces en mi camino al Gólgota porque ya no
aguantaba más… No te preocupes cuando quieras tomarte un “respiro” de mi,
porque sientes que te estoy cansado. Mi gente me dejó a mi suerte a la hora de
mi suplicio y de mi muerte. No me quejo pues ese fue el destino que elegí, que
pedí vivir por amor.
Y no me preocupo tampoco pues
ambos sabemos que al final volveremos a encontrarnos, por tu propia voluntad y
por mi amor a veces, impaciente… No te preocupes si sientes que no estás
haciendo mucho por mi obra. Los míos ni siquiera me ayudaron a cargar mi cruz
en mi camino a la muerte. Pero no te avergüences, me has ayudado muchas veces ,
descansa si quieres.
No temas cuando con tus pecados
me rechaces y me lastimes, que más da… me escupieron, me flagelaron, me
sangraron la cabeza con espinas, me cambiaron absurdamente por un criminal y me
ajusticiaron como el más vil de ellos, me golpearon, me desnudaron indignamente
delante de todos y se jugaron mi ropa, se burlaron de mi sufrimiento y mi
dolor, me clavaron el cuerpo en un madero, me dieron a beber hiel y me
ultimaron con una lanza.
Ya estoy acostumbrado al dolor,
¿no te parece? No te preocupes. Te entiendo porque yo también fui hombre. Te
ame con un amor de hombre, morí por ti con un amor de hombre, sintiendo el
sufrimiento como lo siente un hombre y soportándolo como tal. Hoy te amo con un
amor de hombre y de Dios. No te preocupes te amo. Y el amor verdadero lo
soporta todo, tú lo sabes también pues lo has intentado muchas veces aunque
hayas fracasado.
Si estas triste, llora en mi
hombro, lloraremos juntos y te daré la palabra que te consuele, te diré siempre
lo que necesitas oír, y te prometo que te iras reconfortado y alegre. No te
preocupes por tus heridas o porque no puedes levantarte cuando caigas. A veces
te daré las manos. Otras veces solamente te extenderé los brazos delante de ti
y te enseñaré a levantarte por ti mismo. No te preocupes si no me ves siempre
que me busques. Yo estaré allí a tu lado, en lo bueno y en lo malo. Tampoco te
preocupes por lo que te falte. Todo lo que me pidas te lo daré con amor, aún lo
que no me pidas y necesites. Todo lo tendrás y todavía más de lo que me pidas.
Todo te lo daré.
No te preocupes por nada pequeño
mío, todo lo que debas tener y puedas manejar, lo tienes ya. Todo lo que debas
saber y puedas aprovechar, lo sabes ya. Yo te he enseñado bien, ahora te toca a
ti. No te preocupes cuando tengas que “morir” por otro, por amor, habrás
aprendido al fin el precio del amor y el gozo de abandonarte.
Imagen de { Iñaki de Erostegui Aznar}
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