viernes, 30 de septiembre de 2011

EL CAMINO DE LA FELICIDAD



Es la historia de un hombre que estaba harto de llorar.
Miró a su alrededor y vio que tenía delante de sus ojos la felicidad.
Estiró la mano y quería cogerla.
La felicidad era una flor.
La cogió.
Y nada más tenerla en su mano, la flor ya se había deshojado.
La felicidad era un rayo de sol.
Levantó sus ojos para calentar su cara y en seguida una nube lo apagó.
La felicidad era una guitarra.
La acarició con sus dedos, las cuerdas desafinaron.
Cuando al atardecer volvía a casa, el hombre seguía llorando.
A la mañana siguiente seguí buscando la felicidad.
A la vera del camino había un niño que lloriqueaba.
Para tranquilizarlo cogió una flor y se la dio.
La fragancia de la flor perfumó a los dos.
Una pobre mujer temblaba de frío, cubierta con sus harapos.
La llevó hasta el sol y también se calentó.
Un grupo de niños cantaba.
Él les acompañó con su guitarra.
También él se deleitó con la melodía.
Al volver a casa de noche, el buen hombre sonreía de verdad.
Había encontrado la felicidad.

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