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sábado, 7 de diciembre de 2013

RECORRER CAMINOS NUEVOS

8 de diciembre de 2013
2 Adviento(A)
Mateo 3, 1-12

   
Por los años 27 o 28 apareció en el desierto del Jordán un profeta original e independiente que provocó un fuerte impacto en el pueblo judío: las primeras generaciones cristianas lo vieron siempre como el hombre que preparó el camino a Jesús.
Todo su mensaje se puede concentrar en un grito: “Preparad el camino del Señor, allanad sus senderos” . Después de veinte siglos, el Papa Francisco nos está gritando el mismo mensaje a los cristianos: Abrid caminos a Dios, volved a Jesús, acoged el Evangelio.
Su propósito es claro: “Busquemos ser una Iglesia que encuentra caminos nuevos”. No será fácil. Hemos vivido estos últimos años paralizados por el miedo. El Papa no se sorprende: “La novedad nos da siempre un poco de miedo porque nos sentimos más seguros si tenemos todo bajo control, si somos nosotros los que construimos, programamos y planificamos nuestra vida”. Y nos hace una pregunta a la que hemos de responder: “¿Estamos decididos a recorrer los caminos nuevos que la novedad de Dios nos presenta o nos atrincheramos en estructuras caducas, que han perdido capacidad de respuesta?“.
Algunos sectores de la Iglesia piden al Papa que acometa cuanto antes diferentes reformas que consideran urgentes. Sin embargo, Francisco ha manifestado su postura de manera clara: “Algunos esperan y me piden reformas en la Iglesia y debe haberlas. Pero antes es necesario un cambio de actitudes”.
Me parece admirable la clarividencia evangélica del Papa Francisco. Lo primero no es firmar decretos reformistas. Antes, es necesario poner a las comunidades cristianas en estado de conversión y recuperar en el interior de la Iglesia las actitudes evangélicas más básicas. Solo en ese clima será posible acometer de manera eficaz y con espíritu evangélico las reformas que necesita urgentemente la Iglesia.
El mismo Francisco nos esta indicando todos los días los cambios de actitudes que necesitamos. Señalaré algunos de gran importancia. Poner a Jesús en el centro de la Iglesia : “una Iglesia que no lleva a Jesús es una Iglesia muerta”. No vivir en una Iglesia cerrada y autorreferencial: “una Iglesia que se encierra en el pasado, traiciona su propia identidad”. Actuar siempre movidos por la misericordia de Dios hacia todos sus hijos: no cultivar “un cristianismo restauracionista y legalista que lo quiere todo claro y seguro, y no halla nada”. “Buscar una Iglesia pobre y de los pobres”. Anclar nuestra vida en la esperanza, no “en nuestras reglas, nuestros comportamientos eclesiásticos, nuestros clericalismos”.
José Antonio Pagola
 
 

martes, 28 de junio de 2011

El Amor de Dios II

No temas cuando con tus pecados me rechaces y me lastimes, que más da… me escupieron, me flagelaron, me sangraron la cabeza con espinas, me cambiaron absurdamente por un criminal y me ajusticiaron como el más vil de ellos, me golpearon, me desnudaron indignamente delante de todos y se jugaron mi ropa, se burlaron de mi sufrimiento y mi dolor, me clavaron el cuerpo en un madero, me dieron a beber hiel y me ultimaron con una lanza.

Ya estoy acostumbrado al dolor, ¿no te parece? No te preocupes. Te entiendo porque yo también fui hombre. Te ame con un amor de hombre, morí por ti con un amor de hombre, sintiendo el sufrimiento como lo siente un hombre y soportándolo como tal. Hoy te amo con un amor de hombre y de Dios. No te preocupes te amo. Y el amor verdadero lo soporta todo, tú lo sabes también pues lo has intentado muchas veces aunque hayas fracasado.

No llores ahora, te perdonaré y te aceptaré cuantas veces sea necesario hacerlo, aunque no entiendas mis razones ni mis sentimientos… Muy en el fondo ambos sabemos que si las entiendes, q me amas. No te presiones más si estás cansado de andar y de buscar. Descansa en mis brazos. Yo velaré tu sueño, te abrazaré y no te despertaré aunque se me adormezcan los brazos y el regazo.

Si estas triste, llora en mi hombro, lloraremos juntos y te daré la palabra que te consuele, te diré siempre lo que necesitas oír, y te prometo que te iras reconfortado y alegre. No te preocupes por tus heridas o porque no puedes levantarte cuando caigas. A veces te daré las manos. Otras veces solamente te extenderé los brazos delante de ti y te enseñaré a levantarte por ti mismo. No te preocupes si no me ves siempre que me busques. Yo estaré allí a tu lado, en lo bueno y en lo malo. Tampoco te preocupes por lo que te falte. Todo lo que me pidas te lo daré con amor, aún lo que no me pidas y necesites. Todo lo tendrás y todavía más de lo que me pidas. Todo te lo daré.

No te preocupes por nada pequeño mío, todo lo que debas tener y puedas manejar, lo tienes ya. Todo lo que debas saber y puedas aprovechar, lo sabes ya. Yo te he enseñado bien, ahora te toca a ti. No te preocupes cuando tengas que “morir” por otro, por amor, habrás aprendido al fin el precio del amor y el gozo de abandonarte.

jueves, 23 de junio de 2011

El Amor de Dios. 1ª Parte

"A menudo me canso de hacerte caso, de tratar en vano de no caer en tentaciones. Mi vida sin ti siempre fue más cómoda, divertida y libre. ¿Crees que no me da vergüenza caer al levantar mi rostro ver siempre tu sonrisa condescendiente y comprensiva? ¿Crees que no tengo orgullo que no me siento mal cada vez que te fallo y no poder evitar el volverte a fallar? Cada día tengo más y más dudas y miedo de terminar dependiendo de ti, como el “opio” que dice Nietzche que tú eres. Cada vez siento más vergüenza de admitir que soy de los tuyos. Me cuesta estar siempre confiado, ser noble y generoso, ser comprensivo… Cansa seguir tu ejemplo… No veo señales, ni pruebas, estoy cansado de pedir y de no recibir nada… Estoy harto de que dirijas mi vida… No entiendo algunas cosas de tu palabra; me cansan los ritos y las reuniones “obligatorias”. Puedo valerme sin ti… ¿Por qué no me dejas en paz?...

No te preocupes. Se lo que sientes yo también. Yo también tuve miedo y dudas. Yo también pedí que me quitaran el yugo de mi destino, desee no tener esa responsabilidad. Yo realmente tenía al mundo sobre mis hombros… No te preocupes si no me entiendes. Yo les hablé de mi amor día y noche a mis apóstoles, escuchaban todas mis parábolas, y sin embargo estaban más preocupados en quién se sentaría a mi derecha al final de los tiempos o sobre cuántas veces se debía perdonar… Nunca me entendieron de verdad. No te avergüences si a veces me ignoras. Pedro, mi roca fuerte, mi sucesor, me negó… y varias veces!... Y a pesar de ello le confié el mundo y la obra de mi Padre… No me cras nunca que no comprenderé cada una de tus caídas, arrebatos y traiciones… Yo perdoné al que me traicionó, al que me negó, a los que me insultaron, a los que me asesinaron… ¿Qué es tu ofensa? Nada… Y aunque no te parezca justo que yo te perdone, siempre aunque tu sigas cayendo en lo mismo, mi misericordia supera tu concepto de justicia.

No te avergüences cuando necesites “pruebas” de mi poder. Tuve que hacer milagros para que mi gente me reconociera y me siguiera… ¡Tuve que aparecerme resucitado ante ello para que comprendieran y dejaran de dudar de mi con mi muerte! Y si no me reconoces allí ante ti, en el dolor y el llamdo de los que te necesitan, que más da… nadie me reconoció como el Cristo cuando andaba entre los hombres.

No te preocupes si tienes pocos amigos, muchos dijeron ser míos hasta el final y ya ves. No te preocupes si tienes que reaccionar mal y amargarte a veces. Yo les patee el trasero a esos desubicados irrespetuosos cuando invadieron el templo de mi Padre. De vez en cuando la ira es necesaria para comprender que el amor que de mi heredaste es infinito a pesar de tu humanidad imperfecta y que es ese amor mi huella en ti y el sendero que te devolverá a mi algún día. No te sientas mal cuando te veas solo, incomprendido, rechazado, golpeado e insultado, yo o que nadie se lo que es eso… y tú lo sabes. Cuando te parezca inútil lo que haces y que no avanzas mucho a pesar de todo su esfuerzo yo sentí lo mismo, miedo, dolor y frustración en cada caída rumbo a mi muerte.

No te preocupes si tus sueños son muy grandes y alterados, o de que va a ser difícil lograrlos. Yo morí intentando cumplir el mío. ¡Elegí a 12 para cambiar a miles de millones y para hacer un mundo mejor! ¡Eso si es una locura!, y mira, ya voy 2000 años y tengo para rato. Además llegué a ti. Cuando duden de ti a pesar de ser honesto contigo mismo y con los demás, a pesar de ser coherente y obrar adecuadamente. Ya somos dos.(Continuará...)

viernes, 3 de diciembre de 2010


¡Hola Soy... !

Yo estoy a tu lado y soy aquél que nunca pierde la fe en tus sueños.

Soy yo quien a veces altero tu itinerario, y hasta atraso tus horarios para evitar accidentes o encuentros desagradables.

Sí, soy yo quien habla a tu oído aquellas “inspiraciones” que tú crees que acabaste de tener como “gran idea”.
Soy yo quien te causa aquellas palpitaciones cuando te aproximas a lugares o situaciones que te van a colocar en peligro.

Y soy yo quien llora por ti cuando tú, con tu terquedad, insistes en hacer todo al contrario sólo para desafiar al mundo.

Cuantas noches pasé en la cabecera de tu cama velando por tu salud, cuidando de tu fiebre y renovando tus energías.

¿Cuántos días yo te sujeté para que tú no entrases en aquel ómnibus, auto y hasta avión?, ¿por cuántas calles oscuras yo te guié con seguridad?

No sé, ya perdí la cuenta, y eso no importa.

Lo que realmente importa, y lo que me deja triste y preocupado, es…

…cuando tú asumes la postura de víctima del mundo

…cuando tú no crees en tu capacidad para resolver los problemas

…cuando tú aceptas las situaciones como insolubles

…cuando tú paras de “luchar” y simplemente reclamas de todo y de todos

…cuando tú desistes de ser feliz y culpas a otra persona de tu infelicidad

…cuando tú dejas de sonreír y asumes que no hay motivos para reír cuando el mundo está repleto de cosas maravillosas

…cuando te olvidas hasta de mí

Yo soy Jesús, aquél que Dios dio para morir en tu lugar en la cruz del calvario, en sacrificio, para que los pecados del mundo fuesen perdonados.

Ya que me dejaron hablar directamente contigo, me gustaría recordarte, que estoy a tu lado siempre, aun cuando tú crees estar totalmente solo y abandonado, hasta en este momento yo estoy agarrando tu mano, yo estoy consolando a tu corazón, yo estoy mirándote, y por amarte demasiado, me quedo triste con tu tristeza.

Pero, como yo sé que tú naciste para adorar a mi padre que está en los cielos, le agradezco a Él la oportunidad bendita de conocerte y cuidar de ti, porque tú eres realmente muy especial para mí.
¡Soy Jesús creo en ti!
Ora, alaba, agradece… Yo estoy aquí contigo, oyéndote:

“Santo Dios, Señor mío, celoso guardador, si a mí se me confió el conocerte, rige mi vida, guárdame e ilumíname, Amén”

Atento a las necesidades de los demás