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martes, 7 de enero de 2014

Gracias por vuestra compañia

Hola de nuevo, hoy el día de la ilusión de pequeños y grandes nuestro instituto da comienzo un año vocacional...Con él nuestra congregación pone en marcha un Blog para reflexionar sobre nuestra vocación a la vida consagrada...Por ello desde hoy no seguiremos publicando en este Blog... Gracias a todos y a todas por vuestra "compañía" en este viaje...Gracias por ayudarme a vivir mi vocación...Disfrutad del nuevo Blog, savia fresca de la Vida de Dios en cada una de las Hermanas de la Consolación.
Aquí os dejo el enlace.

  Que el Señor Jesús nos regale la gracia de oír su Voz en la vida. Un beso, Yolanda Aznar

sábado, 23 de noviembre de 2013

Pelicula: Katmandú, un espejo en el cielo.


 

«No es una biopic, esta mujer ha tenido una trayectoria muy larga, sigue trabajando, las cosas evolucionaron. Esto realmente recoge el principio, un principio que se parece pero que no refleja cien por cien lo que le pasó. Por ejemplo ella sí tuvo hijos y Laia no los tiene… Hay muchas cosas que no coinciden.


«Katmandú, un espejo en el cielo» (2011). Director: Icíar Bollaín. Guion: Icíar Bollaín; con la colaboración de Paul Laverty.

La directora Icíar Bollaín ya nos había adentrado en los problemas sociales bolivianos de la privatización del agua de Cochabamba en “También la lluvia (2010)”. Ahora nos lleva a la exótica Katmandú, la capital de Nepal.

Yo creo que el personaje es un poco naíf. Se hace el planteamiento de montar una escuela con sus ahorros y va encontrándose con problemas. Es una persona que no responde a ninguna ideología política, no pertenece a ninguna organización, no tiene tampoco una motivación religiosa… Entonces claro, se aproxima a esto de una manera absolutamente personal, kamikaze, por una conexión que hace con los niños. Ella también ha sido ‘paria’ de alguna manera y conecta con esos niños. Lo que a mí me parece bonito es cómo se va dando cuenta de que sola no puede, necesita ayuda. Tú como espectador ya dices ‘sola no va a poder’, y lo que ves es cómo ella se da cuenta. Es que querer cambiar toda una situación tú solo…

Es muy naïf. Tiene una parte de inocencia, pero esa inocencia tiene una doble cara: tiene por otra parte una energía y una vocación muy bonita, la de querer cambiar cosas. Otra cosa es cómo lo haga y si no lo haría mejor acompañada. Desde luego yo también me lo pregunto.”

La joven e idealista maestra catalana Laia quiere compartir sus conocimientos en una escuela local. Pero lo que se despliega ante ella es un mundo más amplio y sorprendente: las carencias educativas y económicas, la discriminación de las mujeres, el deseo de aprender y mejorar, el peso de las tradiciones, la necesidad de unas relaciones afectivas, el contraste de las mentalidades, las rupturas… Unido a lo que se quedó en la tierra natal y nunca se olvida.

¡A mí me fascinan los españoles por el mundo! Siempre que me los encuentro me encanta que me cuenten qué hacen allí, cómo viven… Españoles o lo que sean, podría ser también un holandés en Senegal. Yo creo que mostrar la gente en otro lugar es muy interesante, te obliga a muchas cosas. Piensas a veces, de forma un poco prepotente, que tu cultura es mejor, te encuentras con la otra, tienes que entenderla, tienes que aprender a no juzgarla. Yo creo que ese proceso es apasionante. Pero estas dos últimas películas la verdad es que me han encontrado a mí, no es que yo las haya pensado a priori. El guion anterior de Paul Laverty – También la lluvia-, me lo propuso, me pareció fabuloso, una aventura de película que valía mucho la pena. Y cuando estaba terminando También la lluvia, me vino el productor Larry Levene con esta propuesta, con el libro de Victoria Subirana, para hacer una adaptación, una inspiración, lo que quisiera… ¡Y me fui a Nepal! No había estado nunca, no se me había ocurrido nunca ir a Nepal, pero de repente me pareció muy atractivo.
 
«La mirada de Laia tiene que trasladar también al espectador la sorpresa y el descubrimiento de una cultura tan distinta, de un paisaje majestuoso y fascinante pero que esconde al mismo tiempo una realidad violenta y cruel para muchos de sus habitantes. Aquí tienes un centro de salud al que tienes derecho a ir en cualquier momento, porque tu madre está mal, tu hijo está mal, tú estás mal… Eso tiene un valor. Cuando ves allí que la gente no solamente tiene una mala sanidad sino que además la tiene que pagar, no solamente tiene una mala educación sino que tampoco es gratuita… Eso es una brecha insalvable, eso va a dejar atrás a una gran parte de la población, y el país tampoco va a salir de esa situación, siempre va a haber una masa que no pueda avanzar. La palanca de cambio social desde luego es la educación.»
Augusto Fernández

 

sábado, 28 de septiembre de 2013

Tengo suerte, Señor, y lo sé


Tengo suerte, Señor, y lo sé. Tengo la suerte de conocerte, de conocer tus caminos, tu voluntad, tu Ley. La vida tiene sentido para mí, porque te conozco a ti, porque sé que este mundo difícil tiene una razón de ser, que hay una mano cariñosa que me sostiene, un corazón amigo que piensa en mí, y una presencia de eternidad día y noche dentro de mí. Conozco mi camino, porque te conozco a ti, y tú eres el Camino. El pensar en eso me hace caer en la cuenta de la suerte que tengo de conocerte y de vivir contigo.

Veo tal confusión a mi alrededor, Señor, tanta oscuridad y tanta duda y tal desorientación en la vida de gentes con las que trato, y en escritos que leo, que yo mismo a veces dudo y me confundo y me quedo ciego en la oscuridad de un mundo que no ve. La gente habla de sus vidas sin rumbo, de su falta de dirección, de seguridad, de certeza, de su sentirse a la deriva en un viaje que no sabe de dónde viene ni a dónde va, del vacío en su vida, de las sombras, de la nada. Todo eso me toca a mí de cerca, porque todo lo que sufre un hombre o una mujer lo sufro yo con solidaridad fraterna en la familia de la que tú eres Padre.

Mucha gente es en verdad “paja que arrebata el viento”, colgados tristemente de los caprichos de la brisa, de las exigencias de una sociedad competitiva, de las tormentas de sus propios deseos. Son incapaces de dirigir su propio curso y definir sus propias vidas. Tal es la enfermedad del hombre moderno y, según aprendo en tu Palabra, Señor, era también la enfermedad del hombre en la antigüedad cuando se escribió el primer Salmo. También aprendo allí el remedio que es tu palabra, tu voluntad, tu ley. La fe en ti es lo que da dirección y sentido y fuerza y firmeza. Sólo tú puedes dar tranquilidad al corazón del hombre, luz a su mente y dirección a sus pasos. Sólo tú puedes dar estabilidad en un mundo que se tambalea.

En ti encuentro las raíces que dan firmeza a mi vida. Tú me haces sentirme como “un árbol plantado al borde de las aguas”. Siento la corriente de tu gracia que me riega el alma y el cuerpo, hace florecer mi capacidad de pensar y de amar y convierte mis deseos en fruto cuando llega la estación y el sol de tu presencia bendice los campos que tú mismo has sembrado.

Necesito seguridad, Señor, en medio de este mundo amenazador en que vivo, y tu ley, que es tu voluntad y tu amor y tu presencia, es mi seguridad. Te doy gracias, Señor, como el árbol se las das al agua y a la tierra.

¡Que nunca “se marchiten mis hojas”, Señor!

(Carlos G.Vallés)
Imagen: Novicias y postulantes de la Congregación Hnas. de la Consolación

martes, 10 de septiembre de 2013

Votos perpetuos, por toda mi vida



El Sábado 7 de septiembre, a las cinco de la tarde, vivimos uno de esos momentos en la historia que sólo pueden calificarse como extraordinarios. Extraordinarios no solo porque Virginia Barea y Mª Carmen Alfonso, dos hermanas jóvenes, digan al Señor; "Si para toda la vida" sino porque prometen fidelidad al Señor hoy para cumplirlo mañana, cuando los sentimientos pueden ser distintos de los que abrigan en la actualidad. Por eso prometer implica siempre riesgo, y a la vez ese riesgo constituye grandeza del que sabe prometer y cumplir lo prometido. Prometer supone estar siempre por encima de los avatares del tiempo y sobrevolarlos con soberanía de espíritu.

      Hacer  a Dios por todo el tiempo de sus vidas, los votos de castidad, pobreza y obediencia, según las Constituciones de la Congregación, no es otra cosa que vivir como Jesús vivió, es configurarse de tal modo con Cristo que uno no sepa dónde empieza Él y donde acabas tu...Decimos que "no es otra cosa", como si fuese tan fácil el vivir la vida que Jesús vivió que no necesitase de nuestra parte ese "humilde y perseverante esfuerzo por fijar en El la mente y el corazón..."

     "Atraída por la fuerza del Amor de Cristo, prometo seguirle en comunión fraterna con mis hermanas..." Sólo desde la fuerza del Amor de Cristo nuestra vida tiene un sentido de plenitud, un sabor a entrega generosa y eterna, llueva o salga el sol, sólo se puede ser fiel cuando no se convierte en aguantar sino en crear todos los días aquello que uno prometió un día.
 
 

sábado, 31 de agosto de 2013

16 años de Fidelidad en el Señor



    Vivimos en una sociedad que parece haber olvidado la palabra Fidelidad. Cada día nos debatimos en una vorágine de relaciones personales, encuentros y desencuentros que cambian según nuestros intereses e incluso nuestros ---deseos... Hoy hace 16 años, que un grupo de novicias nos consagramos al Señor...Que nadie piense que llevamos 16 años de nuestra vida cantando, pero tampoco llorando por los rincones...Atraídas por la fuerza del amor de Cristo, hemos caminado en fe, hacia la donación generosa de nuestra vida para bien de los demás...Quizás después de estos años una piensa, ¿Qué he hecho Señor? Posiblemente cada una personalmente hayamos hecho muchas "cosas", pero al final de la vida, que nunca sabremos si será hoy mismo, sólo nos queda cuanto hemos amado, cuanto hemos consolado, cuanta Misericordia hemos derramado en nuestra propia vida y en los demás...

De ese día, 31 Agosto 1997, quedan en la memoria muchas imágenes; los nervios por el momento, la seriedad de la Consagración, la grandeza de Dios en cada una de nuestras vidas, esa "nube de gente" que nos acompañaba, familias y hermanas...Pero sin duda, las palabras del Celebrante nos llenaron de esperanza, de alegría y de confianza en Dios mismo que ese día y ya, cada día de nuestras vidas, nos Consagraría.

"A la Eucaristía hoy se añade una nueva maravilla: la profesión en la Congregación de Ntra. Sra. de la Consolación de nuestras Hnas. Esta Eucaristía de hoy está iluminada por la llama de estas SIETE LAMPARAS como si repitiera presencia aquel histórico candelabro de los siete brazos que Israel acercaba al Santísimo del Templo. De un sólo pie arrancaban prolongaciones que terminaban en la siete lámparas; de un soporte rico en años y en vigor único por el Carisma de Consolar y multiplicado en Geografía, culturas y gentes en una Congregación que tiene su raíz en la santidad de Mª Rosa Molas y su taller, en la MISERICORDIA y CONSOLACIÓN eternas y divinas que anhela hacerlas caminar por toda la tierra y visitar a todos los hombres para dejarlos inundados por el consuelo de Dios; de este soporte UNO arranca estas SIETE HERMANAS nuestras que profesan...

Estas siete Hnas. nuestras están convencidas de que no siete, sino 70 veces siete en la medida de la MISERICORDIA y del PERDÓN pues así de ancha es la MISERICORDIA de Dios, convencidas de que siete veces al día alabará el justo a su Señor, digamos " 70 veces siete", digamos SIEMPRE, pues siempre se es HIJA DEL PADRE DIOS.

Habéis querido que presidiera la MESA DE LA PALABRA un fragmento del capítulo 15 del Evangelio de San Juan:

  1. Son palabras del Maestro pertenecientes a las ULTIMAS HORAS que Él permanece con sus discípulos. Tiene la SERENIDAD y GRAVEDAD que puede dar la MUERTE prevista y aceptada, la HONDURA ENTERNECEDORA de quien AMA HASTA EL FINAL.
  2. Estas palabras contienen una gran REVELACIÓN, de DOS VERDADES inauditas fuera del cristianismo: la primera hace de Dios nuestro EMMANUEL- Dios con nosotros: " Como me amó el Padre también yo os amé". EL AMOR resume las relaciones entre Padre-Dios y el HIJO-DIOS. Ahora manifiesta el Señor que Él nos ama EXACTAMENTE de la misma manera: como me ama el Padre, así os amo yo...pone en CONTINUIDAD EL AMOR DEL PADRE DEL HIJO- DE LOS DISCIPULOS...En virtud de un UNICO AMOR que es la verdadera vida y la verdadera actividad de DIOS permanece en un triángulo el PADRE, el HIJO y NOSOTROS. Es la vida cristiana la impronta del amor del Dios que el HIJO habita en nosotros.

Por eso añade: " Permanecer en mi amor" que significa, " CONTINUAD SIENDO AMADOS", " INMOVILIZAOS EN ESE CARIÑO", continuad dejándoos elegir porque " no me escogisteis vosotros a MI, antes YO os escogí a vosotros", que el Crisóstomo las lee así: " He corrido el primero hacia vuestra amistad"  He corrido y corro y correré el primero hacia nuestra amistad.

"Dichoso quien lleve dentro de sí el modelo, de modo que desde ser dentro crea gobierno y orden" decía Séneca.

 Como dice la primera lectura " estas palabras, os dice el Salmo, serán vuestra sabiduría y vuestra inteligencia. "Como el Padre me ama os amo Yo, permaneced en MI AMOR, continuad siendo AMADOS. Yo correré siempre el PRIMERO HACIA VUESTRA AMISTAD, SIEMPRE".

La segunda gran revelación contenida en este fragmento de San Juan es semejante y vecina a la primera. Que el Amor de Dios no desciende exclusivamente sobre el "YO" sino sobre el "NOSOTROS". "Este es el mandamiento mío: que os améis unos a otros" De modo que la FRATERNIDAD  no será únicamente la MANERA adecuada de dar cumplimiento de la índole social humana sino ACTO DE CULTO: la fraternidad estará ceñida con la misma dignidad y altura que tiene el TRATO CON DIOS: que viviendo la fraternidad vives la divinidad. Que das corazón y resulta que das también cariño a Dios.

Lo dice expresamente la lectura de Santiago: "el culto puro y perfecto, visitar huérfano y viudas en su tribulación" "Sé padre para los huérfanos y marido para las viudas y Dios te llamará HIJO".

      3. Una última cosa advierten nuestros exégetas, palabras pronunciadas por Jesús enseguida de instituir la EUCARISTIA. Han sido escuchadas y oradas por vosotras antes de consagrada la Eucaristía de vuestra profesión.


Entrad ahora en vuestra CONSAGRACIÓN. No es llegáis solas.

Os acompañan vuestras familias. Están con vosotras.

Vuestra sangre es ESTA sangre. Vuestra voz es la voz de la PROFESIÓN.

Vuestra manera de mirar y de sentír y ...

Os llegará ciertamente la acogida del Señor.

Os llega ciertamente la gratitud de la iglesia porque habéis hecho que lo vuestro sea tan eclesial, tan CONSOLACIÓN.

Os recibe en nombre de toda la Congregación la MADRE DE LA CONSOLACIÓN.

 

INTERCEDA VUESTRA PROFESIÓN Y VIDA PARA QUE SEAIS:

   GLORIA DE DIOS,

   HONRA DE LA IGLESIA,

   VIDA DE LA CONGREGACIÓN.

                                                          AMEN.


lunes, 26 de agosto de 2013

Te amo desde siempre

Hace tiempo que no hablamos, ¿Cómo te van las cosas? Te envío esta carta, porque, aunque te he dicho muchas veces y de muchas maneras que te amo, una más no te hará daño. ¿Sabes lo que siento por ti y lo que pienso en ti?Te conozco desde que naciste. ¡Ya antes, cuando estabas en el seno de tu madre! Tú quizás no te has dado cuenta, pero siempre he estado contigo, nunca jamás te he abandonado. ¿Cómo hubiera podido hacerlo, si tú eres mi mejor obra, mi alegría y mi compañía, mi hijo, en quien se complace mi Espíritu? Sí, no puedo dejar de pensar en ti. Me emociono con sólo pronunciar tu nombre. ¡Me gustaría tanto que me creyeras! En fin, si me conocieras bien, sabrías que mi ser es amar y dar vida. Como el sol da luz y calor, Yo doy vida y amor. Es lo mío, es lo que soy y lo que quiero hacer. Sin cansarme nunca, porque yo soy amor y sólo amor.
Antes de crear el mundo ya soñaba contigo. ¿Sabes que no hay nadie igual que tú, ni nunca lo hubo, ni nunca lo habrá? ¡Eres único, aunque no el único! Nunca nadie miró las cosas con tus ojos, actuó con tus manos, sintió y amó con tu corazón.
Conozco perfectamente el lado oscuro de tu vida. Sé que hay en ti sombras que a veces producen miedo a otras personas, y a ti mismo. Sé que a veces haces el mal, que el fondo no quieres. Sé que te cansas más de una vez en el esfuerzo de ser bueno. Llegas a desesperarte y lo dejas por imposible y renuncias a intentarlo de nuevo, y te dejas llevar, renunciando a luchar. Te comprendo.
Conozco el mal que hay en ti y que te hace sufrir, pero no tengas miedo. Mi mirada penetra más profundamente que la tuya y sé que estás abierto a la luz. No tengas miedo, porque no te rechazo y estoy siempre contigo para que sigas adelante. Ten paz. Si acoges mi Palabra tendrás parte adelantada de esta victoria.¿Sabes lo que espero de ti?
¡Que llegues a amarme como yo te amo!
Sí, ya sé que tú me quieres, pero lo que me preocupa es el amor que tienes a tus hermanos. Como yo os he amado,mis hijos, también quiero que os améis los unos a los otros. Recuerda que soy su Padre, que te quiero, y que nada me podrá separar de ti.
Un abrazo


Dios.

jueves, 25 de julio de 2013

Homilia del Papa Francisco en Aparecida, Brasil

       
Hoy, en vista de la Jornada Mundial de la Juventud que me ha traído a Brasil, también yo vengo a llamar a la puerta de la casa de María —que amó a Jesús y lo educó— para que nos ayude a todos nosotros, Pastores del Pueblo de Dios, padres y educadores, a transmitir a nuestros jóvenes los valores que los hagan artífices de una nación y de un mundo más justo, solidario y fraterno. Para ello, quisiera señalar tres sencillas actitudes, tres sencillas actitudes: mantener la esperanza, dejarse sorprender por Dios y vivir con alegría.
1. Mantener la esperanza. La Segunda Lectura de la Misa presenta una escena dramática: una mujer —figura de María y de la Iglesia— es perseguida por un dragón —el diablo— que quiere devorar a su hijo. Pero la escena no es de muerte sino de vida, porque Dios interviene y pone a salvo al niño (cf. Ap 12,13a-16.15-16a). Cuántas dificultades hay en la vida de cada uno, en nuestra gente, nuestras comunidades. Pero, por más grandes que parezcan, Dios nunca deja que nos hundamos. Ante el desaliento que podría haber en la vida, en quien trabaja en la evangelización o en aquellos que se esfuerzan por vivir la fe como padres y madres de familia, quisiera decirles con fuerza: Tengan siempre en el corazón esta certeza: Dios camina a su lado, en ningún momento los abandona. Nunca perdamos la esperanza. Jamás la apaguemos en nuestro corazón. El «dragón», el mal, existe en nuestra historia, pero no es el más fuerte. El más fuerte es Dios, y Dios es nuestra esperanza. Es cierto que hoy en día, todos un poco, y también nuestros jóvenes, sienten la sugestión de tantos ídolos que se ponen en el lugar de Dios y parecen dar esperanza: el dinero, el éxito, el poder, el placer. Con frecuencia se abre camino en el corazón de muchos una sensación de soledad y vacío, y lleva a la búsqueda de compensaciones, de estos ídolos pasajeros. Queridos hermanos y hermanas, seamos luces de esperanza. Tengamos una visión positiva de la realidad. Demos aliento a la generosidad que caracteriza a los jóvenes, ayudémoslos a ser protagonistas de la construcción de un mundo mejor: son un motor poderoso para la Iglesia y para la sociedad. Ellos no sólo necesitan cosas. Necesitan sobre todo que se les propongan esos valores inmateriales que son el corazón espiritual de un pueblo, la memoria de un pueblo. Casi los podemos leer en este santuario, que es parte de la memoria de Brasil: espiritualidad, generosidad, solidaridad, perseverancia, fraternidad, alegría; son valores que encuentran sus raíces más profundas en la fe cristiana.
2. La segunda actitud: dejarse sorprender por Dios. Quien es hombre, mujer de esperanza —la gran esperanza que nos da la fe— sabe que Dios actúa y nos sorprende también en medio de las dificultades. Y la historia de este santuario es un ejemplo: tres pescadores, tras una jornada baldía, sin lograr pesca en las aguas del Río Parnaíba, encuentran algo inesperado: una imagen de Nuestra Señora de la Concepción. ¿Quién podría haber imaginado que el lugar de una pesca infructuosa se convertiría en el lugar donde todos los brasileños pueden sentirse hijos de la misma Madre? Dios nunca deja de sorprender, como con el vino nuevo del Evangelio que acabamos de escuchar. Dios guarda lo mejor para nosotros. Pero pide que nos dejemos sorprender por su amor, que acojamos sus sorpresas. Confiemos en Dios. Alejados de él, el vino de la alegría, el vino de la esperanza, se agota. Si nos acercamos a él, si permanecemos con él, lo que parece agua fría, lo que es dificultad, lo que es pecado, se transforma en vino nuevo de amistad con él.
3. La tercera actitud: vivir con alegría. Queridos amigos, si caminamos en la esperanza, dejándonos sorprender por el vino nuevo que nos ofrece Jesús, ya hay alegría en nuestro corazón y no podemos dejar de ser testigos de esta alegría. El cristiano es alegre, nunca triste. Dios nos acompaña. Tenemos una Madre que intercede siempre por la vida de sus hijos, por nosotros, como la reina Esther en la Primera Lectura (cf. Est 5,3). Jesús nos ha mostrado que el rostro de Dios es el de un Padre que nos ama. El pecado y la muerte han sido vencidos. El cristiano no puede ser pesimista. No tiene el aspecto de quien parece estar de luto perpetuo. Si estamos verdaderamente enamorados de Cristo y sentimos cuánto nos ama, nuestro corazón se «inflamará» de tanta alegría que contagiará a cuantos viven a nuestro alrededor. Como decía Benedicto XVI, aquí, en este Santuario: «El discípulo sabe que sin Cristo no hay luz, no hay esperanza, no hay amor, no hay futuro»                                                
Queridos amigos, hemos venido a llamar a la puerta de la casa de María. Ella nos ha abierto, nos ha hecho entrar y nos muestra a su Hijo. Ahora ella nos pide: «Hagan todo lo que él les diga» (Jn 2,5). Sí, Madre, nos comprometemos a hacer lo que Jesús nos diga. Y lo haremos con esperanza, confiados en las sorpresas de Dios y llenos de alegría. Que así sea.

jueves, 18 de julio de 2013

Yo no quería ser Papa

     
 El Papa Francisco se reunió en el mes de junio con 9.000 estudiantes de las escuelas de jesuitas de Italia y  Albania y empezó diciéndoles que él no había querido ser Papa porque, a su juicio, si una persona quiere ser Papa es que no se quiere mucho.
"Pero ¿Tú sabes qué significa que una persona no se quiera mucho? Una persona que quiera ser Papa no se quiere mucho. No, yo no he querido ser Papa", contestó.
Además, en respuesta a la pregunta de una niña que ha querido saber por qué había renunciado a vivir en el Palacio apostólico y a un coche grande, el Papa Francisco ha subrayado que "no se trata sólo de algo que tenga que ver con la riqueza" sino que para él es "un problema de personalidad". Yo necesito vivir en medio de la gente y si viviera solo, aislado, no me sentaría bien. Esta pregunta me la hizo ya un profesor: '¿Por qué no va usted a vivir allí?' Y yo le contesté: 'Mire, profesor, por cuestiones psiquiátricas, eh?' Porque es mi personalidad. También el apartamento ese no es tan lujoso. Pero no puedo vivir solo ¿Me entiendes?".
No obstante, en cuanto al coche, ha indicado que sí tiene que ver con el hecho de "no tener tantas cosas y volverse un poco más pobre" porque, a su juicio, la pobreza que hay en el mundo es un “escandalo”. "En un mundo donde hay tantas riquezas, tantos recursos para dar de comer a todos, es imposible entender que haya tantos niños que pasan hambre, tantos niños sin educación, tantos pobres. La pobreza hoy es un grito", ha remarcado.
Además, en respuesta a una pregunta sobre sus amigos, Francisco ha indicado que sus amigos están a 14 horas de avión pero que tres ya se han acercado a verle y además se escriben y se quieren "mucho". En este sentido, ha destacado que "no se puede vivir sin amigos".
Por otro lado, atendiendo a la educación, el Papa Francisco ha destacado que "sin coherencia no es posible educar" porque un educador transmite "conocimientos, valores con sus palabras, pero repercutirá en los jóvenes si acompaña esas palabras con su ejemplo, con su coherencia de vida".
"Ante todo ¡sed personas libres", ha invitado a los casi 9.000 estudiantes presentes y ha explicado que "la libertad significa saber reflexionar" sobre todo lo que se hace. Así, les ha animado a no encerrarse en sí mismos sino a abrirse a los demás "especialmente a los pobres y necesitados, a trabajar para mejorar el mundo".
El País

lunes, 15 de julio de 2013

“Maestro, ¿Qué debo hacer para alcanzar la vida eterna?”

 

Hace varios años, en una asamblea familiar en el barrio El Consuelo, leímos la parábola del buen samaritano que nos presenta la liturgia este domingo. Después de escuchar el texto bíblico, le pregunté a los presentes qué habían entendido. Una señora bastante mayor tomó la palabra y recapituló el contenido de la parábola diciendo: «Resulta que un hombre iba por un camino y fue asaltado por unos ladrones que lo dejaron medio muerto. Poco tiempo después pasó por allí un sacerdote y al ver al herido, dio un rodeo y siguió su camino. Luego pasó un jesuita e hizo lo mismo. Luego pasó un samaritano y se compadeció del herido, lo curó y lo ayudó». Todos los presentes quedamos impresionados con el excelente resumen que nos había hecho la señora. Lo único que hubo que corregir fue que el segundo personaje que dio un rodeo para esquivar al herido no había sido un jesuita sino un levita. Pequeña diferencia, pero significativa, teniendo en cuenta que yo estaba allí presente.
Cuando leemos esta parábola, tenemos la tentación de pensar en los malos que dieron un rodeo para no ayudar a este hombre. Su comportamiento nos parece el colmo. Nos escandalizamos interiormente de esa falta de sensibilidad y solidaridad. Lo que hizo el Espíritu Santo, a través de esta señora, fue proponerme la pregunta por mi prójimo de una manera cruda y directa. La pregunta me quedó clavada entre el corazón y las tripas. Eso mismo sintieron todos los presentes esa noche. Dios nos estaba invitando a revivir la escena, no desde la barrera, sino haciéndonos un personaje más, implicándonos vitalmente en la parábola. Tuvimos que reconocer que más de una vez habíamos seguido de largo ante los heridos que Dios había puesto en nuestro camino. Un pequeño lapsus que no dejó de cuestionarnos hondamente.
Junto a esto, hay otro elemento que me parece que suele perderse de vista con cierta facilidad al leer esta parábola. Normalmente pensamos que fue el buen samaritano el que salvó al herido. Sin embargo, aunque esto es parte de la verdad, no es sino la mitad de ella. La verdad completa es que el herido también salvó al samaritano, pues fue él quien hizo posible que este hombre, considerado despreciable por los judíos, hubiera permitido brotar de su interior lo mejor de sí mismo, haciéndose prójimo de su hermano maltratado y despojado por los bandidos. Podríamos decir que el sacerdote y el levita no se dejaron salvar por el herido. Despreciaron esta maravillosa oportunidad que Dios les daba para hacerse mejores seres humanos, a la medida de Dios.
No olvidemos que toda esta historia la contó Jesús para explicarle a un mañoso maestro de la ley, que venía a ponerlo a prueba para ver si sabía qué se debía hacer para alcanzar la vida eterna. El hombre sabía muy bien lo que debía hacer: “Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con toda tu mente, y ama a tu prójimo como a ti mismo”. Pero para enredar al Señor, le preguntó: “¿Y quién es mi prójimo?” Entonces vino la historia. Pidamos para que nosotros no nos vayamos a enredar con elucubraciones sobre quién es nuestro prójimo y reconozcamos que muchas veces hemos hecho rodeos para no encontrarnos con los prójimos malheridos que no sólo habríamos podido salvar, sino que se habrían podido convertir en nuestra mayor fuente de salvación.
Hermann Rodríguez Osorio, S.J.*

lunes, 1 de julio de 2013

Experiencias que CAMBIAN LA VIDA.

 
Dice una canción de nuestra Hermana Inma Virseda, ahora misionera en Filipinas:
 
"Comer correr y trabajar, para ganar más para tener más. La vida pasa pronto algo más tiene que haber, que le sentido a nuestro existir. A cuantos vi, Pero no miré; A cuantos oí, pero no escuché. eres Jesucristo el sentido de Vivir, si amo pienso actúo igual que harías ..."
 
       Quizás resuma la experiencia de estas dos personas; Eric Abidal, que ha vencido al cáncer y su vida se ha transformado quitándole importancia a las cosas materiales que no la tienen, por ejemplo vendiendo sus coches para una fundación benéfica. Y María de Villota, que sufrió un grave accidente en julio y en el que perdió el ojo derecho, dio una emocionante rueda de prensa en la sede del Consejo Superior de Deportes."Lo más importante es estar viva. El ojo que he perdido me ha devuelto el norte.

sábado, 29 de junio de 2013

CÓMO SEGUIR A JESÚS

 
Jesús emprende con decisión su marcha hacia Jerusalén. Sabe el peligro que corre en la capital, pero nada lo detiene. Su vida solo tiene un objetivo: anunciar y promover el proyecto del reino de Dios. La marcha comienza mal: los samaritanos lo rechazan. Está acostumbrado: lo mismo le ha sucedido en su pueblo de Nazaret.
Jesús sabe que no es fácil acompañarlo en su vida de profeta itinerante. No puede ofrecer a sus seguidores la seguridad y el prestigio que pueden prometer los letrados de la ley a sus discípulos. Jesús no engaña a nadie. Quienes lo quieran seguir tendrán que aprender a vivir como él.
Mientras van de camino, se le acerca un desconocido. Se le ve entusiasmado: ”Te seguiré adonde vayas” . Antes que nada, Jesús le hace ver que no espere de él seguridad, ventajas ni bienestar. Él mismo “no tiene dónde reclinar su cabeza” . No tiene casa, come lo que le ofrecen, duerme donde puede.
No nos engañemos. El gran obstáculo que nos impide hoy a muchos cristianos seguir de verdad a Jesús es el bienestar en el que vivimos instalados. Nos da miedo tomarle en serio porque sabemos que nos exigiría vivir de manera más generosa y solidaria. Somos esclavos de nuestro pequeño bienestar. Tal vez, la crisis económica nos puede hacer más humanos y más cristianos.
Otro pide a Jesús que le deje ir a enterrar a su padre antes de seguirlo. Jesús le responde con un juego de palabras provocativo y enigmático: Deja que los muertos entierren a sus muertos, tú vete a anunciar el reino de Dios” . Estas palabras desconcertantes cuestionan nuestro estilo convencional de vivir.
Hemos de ensanchar el horizonte en el que nos movemos. La familia no lo es todo. Hay algo más importante. Si nos decidimos a seguir a Jesús, hemos de pensar también en la familia humana: nadie debería vivir sin hogar, sin patria, sin papeles, sin derechos. Todos podemos hacer algo más por un mundo más justo y fraterno.
Otro está dispuesto a seguirlo, pero antes se quiere despedir de su familia. Jesús le sorprende con estas palabras: “El que echa mano al arado y sigue mirando atrás no vale para el reino de Dios” . Colaborar en el proyecto de Jesús exige dedicación total, mirar hacia adelante sin distraernos, caminar hacia el futuro sin encerrarnos en el pasado.
Recientemente, el Papa Francisco nos ha advertido de algo que está pasando hoy en la Iglesia : Tenemos miedo a que Dios nos lleve por caminos nuevos, sacándonos de nuestros horizontes, con frecuencia limitados, cerrados y egoístas, para abrirnos a los suyos."
 
José Antonio Pagola
30 de junio de 201313 Tiempo Ordinario (C)
Lucas 9, 51-62

jueves, 27 de junio de 2013

Sanar la mirada

 “Jesús, compadecido, extendió la mano y lo tocó”   ( Mc 1, 40-45 )
La otra tarde me senté en  una plaza, a mi alrededor algunos ancianos, madres con niños y en un banco cercano un chico que me miraba demasiado fijamente. Saqué mi cuaderno y me puse a escribir cosas que quería retener. De vez en cuando levantaba los ojos y allí estaba él, observándome sin mover pestaña. Entonces decidí no volver a mirar, por esos pequeños miedos que de repente nos entran ante los desconocidos. No habían pasado ni diez minutos cuando él se levantó y se acercó hacia mí pidiéndome permiso para sentarse a mi lado.
Fue entonces cuando me di cuenta de que a pesar de su aspecto masculino y de su corte de pelo, no era un hombre sino una mujer. Me pidió un trozo de papel y un bolígrafo y se los presté, la vi escribir su número de móvil y me entregó una nota donde con letra grande decía: “Aquí tienes una nueva amiga. Tu María”.
De pronto, el temor dio paso a una dulzura amable ante aquella mujer herida en busca de compañía. Me conmovió que firmara “tu María”, ¡qué necesidad de pertenencia tenemos todos¡ -pensé. De ser para alguien, de importar a alguien, de pertenecer a alguien. Me habló de su madre y de un bar que conocía, yo la escuché siguiéndola, regalándole unos minutos de confianza y de cariño. Diciendo que si podía la llamaría aunque sabía que no iba a hacerlo, era por ver emerger una sonrisa en su rostro. Y sus ojos idos y melancólicos se cubrieron de luz. Sentí que ella también me embellecía a mi: “Te vi sola y tan bonita…”, me dijo. Al despedirla le tendí la mano  y ella me pidió un beso que también me devolvió. Fueron sólo unos minutos, probablemente no la vuelva a encontrar, tenía signos de dolor y de locura en su cara, pero en aquellos instantes sólo era una mujer herida buscando un rostro donde poderse mirar.
Me viene el recuerdo de María ante el relato de hoy. No fue un “milagro” lo que curó al leproso, a no ser que al afecto, la ternura y la compasión por el otro lo llamemos así. Al leproso lo curó que Jesús lo mirara, reparara en lo que le decía y lo tocara. Sobre todo que posara sus manos buenas sobre su piel herida y sobre su vida marginada. El toque sanador de Dios a través de las manos de Jesús fue lo que devolvió a aquel hombre su dignidad y su belleza.  ¡Y qué necesitados estamos todos de toques así!
María me tocó aquella tarde al regalarme su compañía y su atención, ella me curó mis ojos ciegos y mi estrecho amor.
 Mariola Lopez srcj

lunes, 24 de junio de 2013

¿Quién es Jesús?

La pregunta de Jesús en el evangelio de hoy no ha dejado de resonar desde que él la pronunciara hace dos mil años: "¿quién dice la gente que soy yo?" Un modo sencillo de comprobar su actualidad es ir a las librerías y descubrir cómo casi cualquier cosa que se escriba sobre Jesús despierta interés, así se trate de colecciones de obras serias de teología o de literatura fantástica como el «Código Da Vinci» La diversidad de respuestas sugiere la inmensa riqueza interior del misterio de Cristo: revolucionario, reformador social, profeta notable, poeta, taumaturgo, líder fascinante, amigo fiel, modelo de oración y vida espiritual, etc. En él vemos cumplidas las promesas del Antiguo Testamento y en él descansan nuestras más hondas y legítimas aspiraciones. Hacia él miran las antiguas profecías y en él tienen un espejo los políticos y dignatarios. Su lenguaje y su vida lo hacen cercano a todos, de modo que todos (pequeños y grandes) entienden sus palabras. En su vida se armonizan cosas que en ocasiones en las nuestras no logramos (belleza y vigor, autoridad y humildad, cercanía y solemnidad, santidad y compasión, pureza y amistad con pecadores, ternura y fortaleza…etc. En consecuencia, para quienes lo seguimos, Jesús es la gran respuesta y la gran pregunta. Capaz de cuestionar nuestras seguridades y a la vez de curar nuestros miedos. Es sacerdote y víctima del sacrificio a la vez. Reina desnudo y escarnecido. Trae la salud pero ha sido herido; es fuente de vida y acepta morir a manos de criminales; es elocuente incluso cuando calla y muere proclamando su propia victoria. Su vida es un océano de amor y de luz; su misterio es fascinante, inagotable y fecundo.
«Es necesario que sufra»
 
Tal vez la parte más compleja del misterio de Jesucristo se resume en esas palabras de hoy: "Es necesario que el Hijo del hombre sufra mucho, que sea rechazado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas." ¿Por qué "necesario"? ¿Por qué esa cruz espantosa, ese dolor? ¿Por qué tanto dolor a veces en nuestras vidas? La primera lectura, del profeta Zacarías, nos da una clave: «Ellos volverán sus ojos hacia mí, a quien traspasaron con la lanza; harán duelo como se hace duelo por el hijo único, y llorarán por él amargamente como se llora por la muerte del primogénito». La tragedia de Cristo es también parte de su lenguaje y lo que quiere enviarnos como mensaje, de aquello que siempre nos hemos negado a ver: el rostro del pecado.
«Hazme una cruz sencilla carpintero,
sin añadidos ni ornamentos,
que se vean desnudos los maderos,
desnudos y decididamente rectos.
Los brazos en abrazo hacia la tierra,
el ástil disparándose a los cielos.
Que no haya un solo adorno que distraiga
este gesto, este elemento humano
de los dos mandamientos.
Sencilla, sencilla, más sencilla,
hazme una cruz sencilla carpintero» (León Felipe).
 
La cruz es una respuesta insólita a nuestra doble tragedia, la de ser pecadores y la de padecer las consecuencias del pecado. Esa respuesta brota de sus llagas en sangre de piedad, perdón y reconciliación. El Resucitado va delante de nosotros como pastor misericordioso que se ha entregado por nosotros para que tengamos vida y vida en abundancia.
José Luis Guzón, sdb
 
 

sábado, 22 de junio de 2013

El gran Milagro, película.


La primera película de animación sobre la Misa en 3D, 'El Gran Milagro', dirigida por el productor visual de 'Pocahontas', 'Hércules' o 'Buscando a Nemo', Bruce Morris, se estrenó el próximo 8 de marzo en 50 salas españolas, días antes del periodo de Primeras Comuniones, para explicar a los niños el significado de la Santa Misa.

   El film, de 70 minutos de duración, producido por Dos Corazones Films y distribuido por World Line Cinema, llega a la cartelera española tras su paso por las pantallas de México y EE.UU., y se plantea como una iniciativa en el marco del Año de la Fe convocado por el Papa Benedicto XVI.

   Esta cinta mexicana, musicalizada por Mark McKenzie, y ganadora del premio a la mejor banda sonora independiente de 2011 en los Hollywood Music Awards, cuenta la historia de Mónica, viuda y madre de un niño que echa mucho de menos a su marido y se refugia en el trabajo olvidando pasar más tiempo con su hijo; Chema, conductor de autobús con un hijo gravemente enfermo y escéptico ante los milagros; y Doña Cata, una señora mayor que se siente un poco sola y que a veces se escapa para ir a misa.

   Las vidas de estos tres personajes se cruzan cuando en un momento de crisis, se encuentran con sus Ángeles de la Guarda que les aconsejan abrir bien los ojos y compartir su dolor. En ese momento, se dan cuenta de que necesitan ir a la Iglesia y allí van descubriendo cómo "abrir su corazón" a Dios para que sus problemas se hagan más pequeños.

   El director de 'El Gran Milagro', Bruce Morris, destaca de la película su poder para mostrar la reconciliación del hombre con Dios y para recordar al hombre moderno "agobiado" que "se ha dejado llevar por la velocidad de la vida cotidiana" que "sus problemas no son el todo de su vida".

   Además, toda la historia está acompañada por una banda sonora compuesta por una orquesta de 80 piezas y un coro de 32 voces adultas y 18 infantiles. El coro de Libera, dirigido por Robert Prizeman, y los miembros de la Sinfónica de Vancouver y Seattle grabó en la capilla de la Universidad de Bastyr para conseguir la mejor acústica.

 No puedes dejar de ver esta película, te hará vivir la Eucaristías con otro sentido más profundo.

jueves, 20 de junio de 2013

Sus muchos pecados están perdonados, porque tiene mucho amor.

Palabra de Dios:  ...Y una mujer de la ciudad, una pecadora, al enterarse de que estaba comiendo en casa del fariseo, vino con un frasco de perfume y, colocándose detrás junto a sus pies, llorando, se puso a regarle los pies con sus lágrimas, se los enjugaba con sus cabellos, los cubría de besos y se los ungía con el perfume...
Y, volviéndose a la mujer, dijo a Simón: «¿Ves a esta mujer? Cuando yo entré en tu casa, no me pusiste agua para los pies; ella, en cambio, me ha lavado los pies con sus lágrimas y me los ha enjugado con su pelo. Tú no me besaste; ella, en cambio, desde que entró, no ha dejado de besarme los pies. Tú no me ungiste la cabeza con ungüento; ella, en cambio, me ha ungido los pies con perfume. Por eso te digo: sus muchos pecados están perdonados, porque tiene mucho amor; pero al que poco se le perdona, poco ama.»
Y a ella le dijo: «Tus pecados están perdonados.» Pero Jesús dijo a la mujer: «Tu fe te ha salvado, vete en paz.»
COMENTARIO:
Una de las palabras claves que ha estado
presente en los saludos y discursos del recién
nombrado Papa Francisco ha sido la misericordia.
Nos ha querido presentar a Dios Padre como
Señor de la misericordia y éste parece que puede
ser uno de los ejes de su pontificado. El evangelio
de hoy nos permite profundizar precisamente en esta concepción de Dios. Dios, que es
misericordioso, está presto siempre a perdonar porque es grande el amor que nos
tiene.
Hemos escuchado una parábola que refuerza un hecho vivencial entre Jesús y
la mujer pecadora en casa de un fariseo. La exégesis del texto nos hace pensar en una
invitación más formal que amistosa, de cumplimiento más que celebrativa. No
podemos asegurarlo, pero parece que hay intereses creados en esta invitación del
fariseo. Y decimos esto porque faltan todos os elementos propios de una acogida en
condiciones y que Jesús no duda en reprochar a su anfitrión. ¿Qué podemos decir de nuestras celebraciones?
Por otra parte, nos encontramos con la mujer pecadora. De entrada,
compromete la relación del fariseo con Jesús como ya veíamos antes. El fariseo, junto
con los demás invitados presentes, desconfía de Jesús porque no sabe que la mujer
que se le ha acercado es una mujer pecadora. O ponen en entredicho su condición de
profeta o quieren pillarle en renuncio tras la situación en la que se ve comprometido.
Ni lo uno ni lo otro.
¿Cuál ha sido la actitud de esta mujer? Se ha saltado todas las normas y roto
todos los protocolos. Vence sus miedos y se presenta con su verdadera condición ante Jesús. No dice ni una sola palabra, pero sus gestos hablan claro. Se sabe pecadora y sabe también que Jesús es quien puede perdonarle. Y efectivamente, su osadía y atrevimiento que le lleva a ponerse delante de Dios –su fe podríamos decir hoy‐ son signo del
amor a Dios que esta mujer confiesa con esa multitud de gestos para con Jesús. El fruto es
el perdón de Dios y, por tanto, el de una mujer reconstruida en su persona que puede
marchar en paz.
 
Mikel Uriarte, sdb

domingo, 16 de junio de 2013

Defensor de las prostitutas

 

Jesús se encuentra en casa de Simón, un fariseo que lo ha invitado a comer. Inesperadamente, una mujer interrumpe el banquete. Los invitados la reconocen enseguida. Es una prostituta de la aldea. Su presencia crea malestar y expectación. ¿Cómo reaccionará Jesús? ¿La expulsará para que no contamine a los invitados?. La mujer no dice nada. Está acostumbrada a ser despreciada, sobre todo, en los ambientes fariseos. Directamente se dirige hacia Jesús, se echa a sus pies y rompe a llorar. No sabe cómo agradecerle su acogida: cubre sus pies de besos, los unge con un perfume que trae consigo y se los seca con su cabellera.
La reacción del fariseo no se hace esperar. No puede disimular su desprecio: “Si este fuera profeta, sabría quién es esta mujer y lo que es: una pecadora”. El no es tan ingenuo como Jesús. Sabe muy bien que esta mujer es una prostituta, indigna de tocar a Jesús. Habría que apartarla de él.
Pero Jesús no la expulsa ni la rechaza. Al contrario, la acoge con respeto y ternura. Descubre en sus gestos un amor limpio y una fe agradecida. Delante de todos, habla con ella para defender su dignidad y revelarle cómo la ama Dios: “Tus pecados están perdonados”. Luego, mientras los invitados se escandalizan, la reafirma en su fe y le desea una vida nueva: “Tu fe te ha salvado. Vete en paz”. Dios estará siempre con ella.
Hace unos meses, me llamaron a tomar parte en un Encuentro Pastoral muy particular. Estaba entre nosotros un grupo de prostitutas. Pude hablar despacio con ellas. Nunca las podré olvidar. A lo largo de tres días pudimos escuchar su impotencia, sus miedos, su soledad… Por vez primera comprendí por qué Jesús las quería tanto. Entendí también sus palabras a los dirigentes religiosos: “Os aseguro que los publicanos y las prostitutas entrarán antes que vosotros en el reino de los cielos”.
Estas mujeres engañadas y esclavizadas, sometidas a toda clase de abusos, aterrorizadas para mantenerlas aisladas, muchas sin apenas protección ni seguridad alguna, son las víctimas invisibles de un mundo cruel e inhumano, silenciado en buena parte por la sociedad y olvidado prácticamente por la Iglesia.
Los seguidores de Jesús no podemos vivir de espaldas al sufrimiento de estas mujeres. Nuestras Iglesias diocesanas no pueden abandonarlas a su triste destino. Hemos de levantar la voz para despertar la conciencia de la sociedad. Hemos de apoyar mucho más a quienes luchan por sus derechos y su dignidad. Jesús que las amó tanto sería también hoy el primero en defenderlas.
 
José Antonio Pagola
16 de junio de 2013
11 Tiempo ordinario (C)
Lucas 7,36-8,3

miércoles, 12 de junio de 2013

Feliz día de Santa Mª Rosa Molas




...Era el 13 de abril de 1852. Las Hermanas son enviadas al hospital de la Santa cruz...Más que un hogar de Misericordia parece un hogar de Miseria...En el ambiente repicaban las campanas de Pascua.Las hermanas se pusieron a la obra y muy pronto el sol besó las camas blancas.Plantaron rosas y su perfume penetró por las salas a través de las ventanas abiertas.Curaron llagas y los enfermos volvieron curados a su casa.

Inundaron sus almas de luz y de gracia y muchos volaron sobre las alas de los ángeles al cielo.

Entre los enfermos se decía:


Un viejecito con el cuerpo llagado pensó:



Ella se las tocó delicadamente con su mano, como si fueran las manos de Jesús Crucificado.

Y la carne del viejecito se volvió blanca y blanda como la de un niño...